Vestir cuerpos

La moda no es sólo una cuestión de vestidos. Es también una cuestión de cuerpos. Hay pasarelas que ponen en evidencia el modelo, y los vestidos entonces, se confeccionan en función del cuerpo. Ese fue el modo que primó durante siglos en el mundo de la moda.
Otras pasarelas proponen cuerpos (personas) hechos para los vestidos, éste es el modelo que impuso el capitalismo con la traducción del cuerpo a unas medidas estándares para agilizar y hacer posible la producción masiva.

Anuncios

La regla terminológica

Superar los límites verbales que impone la denominación de la especie –sombrero, vestido de noche, capa, solera, falda- equivaldría a “naturalizar” el vestido, evidenciando sus formas, sus detalles de técnica y confección, faltando al ser mismo de la Moda. La regla terminológica, es la estrecha puerta por donde pasa el sentido de la Moda. Sin sus límites verbales, la Moda sería tan solo un encapricharse con determinadas formas o detalles, como siempre ha ocurrido en la indumentaria; nada tendría de elaboración ideológica.

“El sistema de la moda” Roland Barthes

Fashion Victim

En torno a “la reina mártir” se construyeron distintas leyendas que cabe revisar. Hija de la emperatriz de Austria, fue prometida al heredero de Francia cuando contaba con tan sólo 14 años. A los 19, tras la muerte de Luís XV, se convertía en la reina más influyente de Europa. Versalles era el epicentro de la vida cortesana con una pompa dispuesta según un estricto protocolo heredado de Luis XIV. Inicialmente, la nueva reina encajó en las costumbres y entretenimientos de la corte francesa, dando prioridad a su pasión por la moda y en especial a los diseños creados por la modista Rose Bertin. Pero el ambiente en palacio se fue ensombreciendo y la reina logró que Luis XVI le cediera el Petit Trianon para poder vivir según sus caprichos; el comportamiento de la reina poco a poco fue incomodando al resto de los nobles recelosos. Las críticas aumentaron progresivamente hasta la sucesión de los dos nacimientos de sus hijos, Madame Royale y el delfín. Tras el escándalo del collar de diamantes (1785-1786) su popularidad se desmoronó, pese a los propósitos de enmienda (recortar gastos, reconducir las relaciones de la corte, etc.).
La situación política y social francesa tampoco la favorecía; saqueos y sublevaciones anunciaban la Revolución Francesa en el 1789. Ese año, la convocatoria de los Estados Generales, la Asamblea General, el asalto a la Bastilla iban estrechando el cerco sobre la reina. La noche del 5 del octubre cambió definitivamente la suerte de los monarcas con el asalto al palacio de Versalles. La pareja real fue trasladada a las Tullerias, donde a partir de entonces vivirían a merced de la Revolución. Una fuga fallida en junio del 1791 condujo al posterior asalto a las Tullerias el 20 de junio del 1972 y un nuevo traslado a la torre del Temple, convertida en prisión. Unos meses después Luis XVIII era juzgado y ejecutado. María Antonieta sufrió el mismo destino, tras un proceso cuyo resultado se había decidido de antemano. Fue guillotinada en la plaza de la Revolución, hoy plaza de la Concordia, el 16 de octubre de 1793.

Aquellos años ´30

En plena época de post guerra y representando a una nueva generación de mujeres independientes y modernas, apareció la mítica Coco Chanel. Su estilo cómodo y práctico representaba la revolución femenina y la economía que debía surgir en época de recesión. Por esta razón, introdujo materiales más simples y baratos que otorgaban más y mejor flexibilidad para la nueva mujer, la que además ponía énfasis en la práctica deportiva, incentivada por la reciente costumbre de ocupar el tiempo en algo útil. La mujer ya no era una utilidad en sí, sino que “hacía” cosas útiles.
Con la crisis económica de 1929, la industria de la moda introdujo el lino como material en boga (debido a su bajo costo) y los materiales artificiales como las baratas medias de seda sintética que reemplazaron rápidamente a las antiguas de seda natural. En 1930 la pauta a seguir eran las actrices como Greta Garbo y Marlene Dietrich, mujeres de hombros anchos y caderas delicadas, altas y delgadas como una esfinge egipcia. En este período el punto erótico cambió desde las piernas hasta la espalda, la que era resaltada por prominentes escotes y que provocaba el delirio masculino.
Ahora la mujer estaba envuelta con un halo de encanto, sensualidad y misterio. Los hombres sucumbían frente a esta belleza madura de movimientos felinos y mirada dormida; la mujer sacaba provecho de su cuerpo y no lo ocultaba por prejuicios moralistas.

Maestros: Gruau

René Gruau era el seudónimo del conde Renato Zabagli-Ricciardelli delle Caminate (Rimini, 1909) cuyos dibujos sobre el París de la Alta Costura junto a sus carteles del Lido o del Molin Rouge ya son historia.
Colaboró en infinidad de publicaciones de moda europeas: Elle, Marie-Claire, Figaro y americanas: Harper´s Bazar, Boga Americano y la lujosa revista de moda y arte Olfato.
Retrató las colecciones de Chanel, Patou, Schiapirelli y Lanvin.
Amigo personal de Dior, realizó los dibujos para el lanzamiento del perfume “Miss Dior”: un cisne blanco con un nudo negro y perlas blancas, simbolizando la elegancia, el refinamiento y la sofisticación de la mujer, características que magnificaría en sus dibujos para los grandes costureros de la época: Galleaste, Fath, Balenciaga, Balmain, Givenchy, etc
Aunque estrechamente vinculado a la moda también realizó ilustraciones, carteles y dibujos para cine (La Dolce Vita), teatro (Moulin Rouge) y ballets
Su obra lo posicionó como el intérprete de los más grandes nombres de la moda, los perfumes y los espectáculos prestigiosos, en los que imprimió su marca y su estilo elegante, refinado y de gran modernidad.

Historias de Hollywood VIII

Aunque la aventura americana de Chanel y su colaboración con la Metro duró apenas dos años, Coco volvió a trabajar en el cine, cuando Lucchino Visconti puso en sus manos a la joven y dulce Romy Schneider, que iba a protagonizar Bocaccio 70. El italiano y Chanel decidieron que había llegado el momento de que la alemana dejase de ser Sissi. Unas cuantas jornadas de trabajo junto a Chanel y Visconti, y Romy ya nada tenía que ver con una trasnochada princesa austriaca. Chanel (que en esa época haría también el vestuario para El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais) se convirtió en el pigmalión de Schneider. Su confianza en mademoiselle era tanta, que consintió en que convirtiese un espectacular abrigo de visón que acababa de regalarle Visconti en el forro de una simple gabardina. Fue un acto de fe que hoy quizá no podría repetirse.

Cinta métrica o La importancia de tomar medidas

Durante los primeros años del siglo XIX muchos sastres, cortadores y diseñadores promovieron métodos y sistemas de tomar medidas para mejorar el corte de los vestidos. Uno de los progresos más importantes fue la invención de la cinta métrica, cuyo uso se generalizó hacia 1818. Varios sastres se atribuyeron el mérito de este invento, pero en realidad estaba inspirado en los aparatos para medir en pulgadas que usaban los zapateros. La cinta métrica revolucionó la sastrería, ya que permitía a los sastres tomar las medidas de forma rápida y exacta. Antes, tenían que poner trozos de pesado pergamino sobre los clientes y recortarlos a la medida del cuerpo.
Tomando correctamente las medidas con la cinta, un sastre podía arreglárselas para pintar con tiza, marcar y cortar la tela. Una vez hecho esto, el traje se cosía y se planchaba para darle forma usando distintas planchas y trapos húmedos.