¿Tú usas esto, Carlos?

…Me gustaba ir a Príncipe Real los domingos a causa de los sombreros, capelinas, chisteras con cintas de raso que caían espalda abajo, cascos que parecían metálicos y eran de fieltro con penachos azules, en Bico da Areia el armario con espejo cuyo reflejo se deformaba antes que nosotros…
…el armario casi vacío, unos trapos, unos cinturones, unas chaquetas de lana mientras que en casa de mi padre la ropa de mujer ocupaba la cocina, la despensa, se desparramaba en el sofá con desperezo de mangas.

¿Qué haré cuando todo arde?
António Lobo Antunes

El diario de Matilde Figueras


Primer día de intenso frío. He sacado el paquete con los zorros que me regaló mi abuela. Con delicadeza fui quitando los alfileres del papel de seda que los envolvía. Algunas bolitas de naftalina han rodado por el suelo al sacudirlos y ponerlos en el espaldar de la cama de donde cuelgan sus patas fláccidas, sus anchas colas peludas. “Niña Matilde, venga, corra, que su abuelita se ha puesto los zorros para ir al teatro” Aniceta me alzaba en brazos para que yo pudiera contemplar de cerca aquellos animales fabulosos que se mordían los hocicos sobre el pecho de mi abuela.
No se que hacer con los zorros. La Colorada Smith dice que ahora nadie los lleva, que son de museo.
He dudado entre ponerlos a la venta o llevarlos a una buena peletería que aproveche la piel para adornar el ruedo y el cuello de un tapado moderno. Ambas soluciones me parecen sacrílegas. Los zorros plateados eran el único lujo que se permitía mi abuela. Me acuerdo que de chica yo tenía pesadillas en las que veía a mi abuela correr despavorida por el patio: detrás de ella, veloces iban los zorros gruñendo con ferocidad.

La ciudad de los sueños
Juan José Hernández

Maestros: Pierre Cardin

En la decada de 1960 se establece el mercado del pret-a-porter y el negocio de las franquicias se convierte en el eje económico de las casas de alta costura.
En 1966 Pierre Cardin presenta el estilo futurista, de orientación espacial: prendas geométricas y de diseño simple que resultaron novedosas y fundamentalmente, funcionales y en sintonía con el nuevo mercado.
Hombre “orquesta” de la moda, acumula todos los papeles: desde el diseñador visionario al infatigable hombre de negocios. …”con él aprendí que con una silla se podía hacer un sombrero”, declara uno de sus antiguos ayudantes, un tal Jean-Paul Gaultier.
Pierre Cardin está hoy a la cabeza de un auténtico imperio. Desde 1994 decidió presentar sus colecciones de Alta Costura exclusivamente a un círculo privilegiado de clientas. Este antiguo cortador de la casa Dior es uno de los magnates de la “moda-business”. Su imperio se extiende a más de cien países y cerca de 800 productos diferentes. Sin duda, sabe como Chanel que “sólo los imbéciles se atreven a asociar el dinero que se gana con el éxito”. Estimulado por la ambición acumula títulos, al igual que colecciona muebles, loros y sus vestidos en un “museo personal”.

Historias de Hollywood II

Diseñadores como Edith Head o Givenchy se asociaban a la imagen de actrices de elegante belleza, pero las chicas más explosivas de Hollywood también contaron con diseñadores especializados en realzar curvas y acentuar su lado más sexy. El nombre de William Travilla irá siempre unido al de Marilyn Monroe, para quien diseñó el vestuario de ocho películas. La relación de Monroe y Travilla trascendió a la pantalla, y fueron amantes durante un tiempo, y amigos, toda la vida. Una de sus cuatro nominaciones al Oscar la obtuvo por “Cómo casarse con un millonario”, aunque probablemente ninguno de los modelos que creó para Marilyn fue tantas veces fotografiado como el vestido blanco cuya falda levantaba el aire del metro de Nueva York en “La comezón del séptimo año”. Travilla había dado muchas vueltas a aquel vestido: “Quería que Marilyn pareciese limpia y fresca en medio del calor de Nueva York, pero también bonita, divertida, inocente, casi ajena a su atractivo”. Él decía siempre que los vestidos que diseñaba para la actriz “eran un acto de amor”, y así lo entendió ella, que le regaló una reproducción de su famoso desnudo sobre terciopelo rojo con la frase “Te adoro. Vísteme siempre”.

The bedside book of María Iluminada


El viernes otra vez vino Emilse. Le mostré lo que había comprado en Casa Argentina Scherrer, un vestido y chaqueta tres cuartos, de mongolienne de pura lana, forrado con espumilla de seda. Que me costó 88 pesos. Ella me contó de los experimentos de Elsa Schiaparelli y de las creaciones de Lucien Lelong en vestidos de noche y vestidos para fumar; de las faldas ligeramente acampanadas en el bajo, de la moda imprimé.

Nicolás Peyceré
Los días sentimentales