El límite es el cielo

“El límite es el cielo” le dijeron al diseñador Adrián cuando llegó a los estudios de la Metro, pero el límite era la pantalla. Porque vestir a una estrella significaba hacerlo en función de lo que podía verse a través de la cámara y del revelado final y no de las exigencias del ojo callejero. Si la belleza de las divas de Hollywood era más producto de la luz que de las formas de la carne, el vestuario era un argumento: más que vestir, tallaba, más que seguir los contornos de un cuerpo perfecto, lo construía por partes en un mapa complejo de cortes, pinzas y fruncidos.

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Apariencias

El individuo ha conquistado el derecho, no total pero sí efectivo, de mostrar un gusto personal, de innovar, de sobresalir en audacia y originalidad. La individualización del arreglo personal ha ganado una legitimidad mundana, la búsqueda estética de la diferencia y de lo inédito se ha convertido en una lógica constitutiva del universo de las apariencias.

María Iluminada

Durante la noche, para presumir, un negro de hollín podía ser una manera de la elegancia. El tono firme de mi vestido, de tafetán y falda terminada en puntas desiguales, más un tul de ilusión para prestarle las líneas umbrosas vaporosas. O de un traje de satén ciré. Pero otra vez llevé un fourreau bien noir, y el collar de perlas muy largo. Además un cabujón sobre el pecho en forma de polilla. Y el cabello incendiado y unas plumas índigo. Cuando iba a un diner dansant miraba hacia un lado y otro livianamente, y abstraída, y ficticia, y unas prisas, muy humor Art Déco. Entre las vidrieras curvas o en las escalinatas. En un sí soy no soy sentimental. Y entraba a los vestidores para toques discretos, para más ficticia. Para empolvarme y filetear bordes, y poner lilas fugaces por los párpados y los labios, o un carmín alizarina.
Los días sentimentales
Nicolás Peyceré

Where do you go to my lovely

You talk like Marlene Dietrich
and you dance like Zizi Jeanmaire
your clothes are all made by Balmain
and there´s diamonds and pearls in your hair, yes there are.

But where do you go to my lovely
when you´re alone in your bed
tell me the thoughts that surround you
I want to look inside your head, yes i do.
Peter Sarstedt
Pierre Balmain