Rivales

Para referirse a ella, Coco Chanel decía: “aquella italiana que hace vestidos” y al principio trató de ignorarla hasta que vio que las exhibiciones de Elsa Schiaparelli pasaban a convertirse en verdaderos acontecimientos sociales ávidamente esperados. Allí donde Chanel era clásica, Schiaparelli era barroca. Coco tendía a la libertad y a la simplificación, Elsa reintroducía las locuras del lujo. “Lo que yo hago lo recogen y lo copian todos”, afirmó Chanel. “Lo que yo creo es inimitable”, replicó Schiaparelli.

La mujer de Moda

Ella es imperativamente femenina, absolutamente joven, de marcada identidad y a la vez con una personalidad contradictoria, se llama Daisy o Barbara; frecuenta a la condesa de Mun y a miss Phips; es secretaria de dirección, pero su trabajo no le impide estar presente en todas las fiestas del año y del día; sale todos los fines de semana y viaja todo el tiempo, a Capri, a las Canarias, a Tahití y, sin embargo, en cada viaje pasa por el sur de Francia; siempre reside en climas francos, le gusta todo a la vez, desde Pascal hasta el cool-jazz.

Dos carteras para Grace


1- Bajo el nombre de Lisa Fremont, la periodista de modas novia de James Stewart en “La ventana indiscreta”, Grace luce una cartera de mano de Hermes, de la que saca un sexy camisón de nylon modelo de Mark Cross, mientras anuncia: Esto es sólo un anticipo de lo que verás más tarde. La escena provocó que ambos modelos (cartera y camisón) se volvieran rapidamente éxitos de ventas.

2- También de Hermes, pero esta vez en la vida real, la princesa de Mónaco apareció fotografiada por la revista Life en 1955, intentando ocultar a los paparazzi su primer embarazo con la que pasó a llamarse “Kelly bag”, un modelo de cartera alta con manijas diseñada para los aficionados a los deportes ecuestres.

Las camisas de Gatsby


Sacó un montón de camisas, echándolas una por una ante nosotros: camisas de purísimo hilo, espesa seda y magnífica franela que al caer perdían sus pliegues y cubrían la mesa en multicolor desorden. Mientras las admirábamos, sacó más, y el suave y lujoso montón fue subiendo; camisas a rayas y a espirales, a cuadros en coral y verde manzana, lavanda y naranja claro, con monogramas indios en azul cobalto. De súbito, con un ahogado gemido, Daisy agachó la cabeza sobre las camisas y se puso a llorar tempestuosamente.
-Son unas camisas tan bonitas… -sollozó la voz ahogada entre los espesos pliegues-: Me entristezco porque nunca he visto camisas como éstas.

El Gran Gatsby
F. Scott Fitzgerald

Inflación

The Illustrated London News de febrero de 1861 comentaba la popularidad que habían alcanzado las guarniciones de pasamanería y advertía de lo caras que podían resultar:

La pasamanería está cada vez más de moda, especialmente para adornar los trajes de seda; tiene un alto precio, debido a los materiales que se necesitan para hacerla. Ya no se usa simplemente para rematar las faldas y cuerpos, sino que hay que fabricarla siguiendo las exigencias de la moda, que pide formas especiales y una sucesión de ornamentos; por lo tanto es inevitable que se encarezca.