Entre santos y mercaderes. El pantalón

El origen de la palabra pantalón es relativamente reciente. Según ciertas versiones viene del apodo que recibían los venecianos adeptos a unos calzones largos y angostos llamados pantalone en honor al santo que veneraban: San Pantaleón.

Por otra parte, en la Comedia del Arte el personaje conocido como Pantaleone o Pantaleón es un viejo mercader tacaño, unas veces rico y apreciado por la nobleza, y otras veces arruinado, pero siempre muy particular. Un hombre ingenuo y crédulo, al que siempre se intenta burlar.
En el caso de este Pantaleón, su nombre no viene de San Pantaleón, sino del término italiano “pianta-leoni”, con el que se designaba a los mercantes que iban a “plantar” el León de San Marco en las tierras conquistadas, y donde existía la posibilidad de establecer nuevos comercios.

Por eso Pantaleone era el símbolo de los mercaderes y hoy día su máscara es la más habitual del carnaval de Venecia, con la pose de pasar la mano por la barbilla en actitud pensante.
Para ocultar su edad en su afán de atraer a las mujeres, Pantaleone llevaba una extraña indumentaria turca, que consistía en un calzón ajustado a las piernas y ceñido hasta las rodillas.
Curiosamente, del recorrido de la “Comedia Italiana” por Europa y especialmente a su paso por Inglaterra, fue la imagen de Pantaleón la que puso de moda este tipo de calzones a finales del siglo XVII, y en su honor se los llamó “pantaloons”.

Labores estrechas

Los lazos y las cintas eran un adorno muy importante en el vestir de los siglos XVII y XVIII.
Durante los siglos XIV y XV todo tipo de guarniciones –borlas, cintas, flequillos, galones, bocadillos y galones metálicos – se conocían con el nombre de “labores estrechas” ya que, en un principio, se tejían en telares manuales estrechos, generalmente a manos de mujeres. Sólo se podía hacer un encaje o una cinta por vez.
La máquina de tejer alemana se inventó hacia 1604 y, a mediados de siglo, un operario era capaz de tejer veinticuatro cintas al mismo tiempo. Este incremento repentino de las labores estrechas puede haber contribuido al extravagante uso de la pasamanería, las cintas y otros adornos textiles en la vestimenta de los siglos XVII y XVIII.