Travestismo literario


fui caminando hacia mi chambre, y una vez en ella, muchas horas antes de que volviera a la normalidad y a la realidad, me di cuenta de que me sentía muy mal con mi cuerpo y también con mi burguesa y encorsetada forma de vestirme y me dio por cambiarme frenéticamente de ropa y buscar una presencia ante el espejo distinta de la habitual, y acabé vestido de Hemingway en versión femenina, es decir, que me disfracé de niño con bucles rubios de niña, tal como la madre de Hemingway le disfrazaba a él cuando era pequeño, cuando le vestía de guinga rosa con un sombrero de flores, lo que dicho sea de paso me ha llevado a pensar que toda la carrera viril-literaria de Ernest puede ser leída como una reacción extrema a la imagen de niño femenino de mamá.

París no se acaba nunca   
Enrique Vila-Matas   
Foto: Colección Ernest Hemingway   
Biblioteca John F. Kennedy de Boston   

Abrigate!!! Chaquetas de mañana.

 Las chaquetas de mañana estuvieron de moda a comienzos de 1870 y se les dió el nombre de chaqueta University o Anglefronted. Casi siempre negras o azules se hacían en distintas telas como paños, terciopelos, angora y tweeds. Aunque los jóvenes elegantes preferían los atrevidos cuadros de fantasía.

 Las versiones de doble abotonadura requerían una habilidad especial por parte de los sastres, porque a menudo se abrochaban solo con uno o dos botones. Los hombres preferían que sus chaquetas se abrieran lo más posible para dejar ver los chalecos de colores y los relojes de cadena que llevaban en la cintura.
Era dificil mantener la forma de la chaqueta atada solamente con dos botones, enseñar parte del chaleco y, al mismo tiempo conservar un aspecto elegante. Si la posición de los botones no era la correcta (a la distancia oportuna de los bordes de los delanteros) la chaqueta parecía desgarbada y pesada.

Durante la mayor parte del siglo XIX los hombres elegantes usaron principalmente tres estilos de chaquetas: chaqueta de mañana, levitas y lounge jacket o americana.
Las chaquetas de mañana, de cuellos y solapas muy bajos para poder lucir el chaleco, la fina  corbata de seda y el alfiler decorativo con que solía sujetarse, se usaba durante todo el año, y los hombres soportaban el frio con tal de ir a la moda.
En 1875, sin embargo, The Gentleman´s Magazine of Fashion informaba: “Los médicos atribuyen muchas de las muertes que se produjeron el pasado invierno a la moda de los trajes escotados que no protegen suficientemente el cuello y la garganta”