Faltriqueras

Faltriquera.   (del mozár. *arikáyra, lugar para bagatelas).

Esta prenda formaba parte generalmente del vestuario femenino y era una especie de saquito de lienzo con una rajadura festoneada, vertical y al centro. Las mujeres casadas o viejas la usaban sencilla u ordinaria, y las solteras sobre todo en días de fiesta, lujosas: coloreadas, perfiladas por sus bordes, con suntuosos bordados figurando dibujos geométricos, hojas de margarita, etc., y las iniciales del nombre y apellido de la propietaria, sueltas, entrelazadas; todo trabajado con verdadero primor.
Había ciertos objetos que la mujer debía mantener consigo, pues eran símbolos de su poder doméstico y de su mística femenina: llaves, agujas, dedales, cajitas para grasas perfumadas y una bolsita para cargar unas cuantas monedas. Todo esto se llevaba por debajo de la falda, colgando de un conjunto de cadenitas que se ajustaba a la cintura y que recibía el nombre de chatelaine. Para acceder a ella había una abertura en un costado de la falda.
En el transcurso del siglo XVII se empezaron a incorporar los primeros bolsillos en la indumentaria femenina. Se trataba de un par de bolsas unidas a una cinta que se ponía en la cintura y a las que igualmente se accedía por aberturas laterales en la falda; recibieron el nombre de faltriquera y su uso se extendió hasta el siglo XVIII. En las faltriqueras, podían llevarse monedas, pañuelos e implementos de costura. Las más elegantes, agregaron a la chatelaine otra cadena para llevar el monóculo y las más piadosas pendían de allí una Biblia en miniatura. Entretanto, los trajes masculinos también tuvieron sus bolsillos, pero en las chaquetas, y la mayoría de las veces falsos. 
“Lucy Locket perdió su faltriquera
Kitty Fisher la encontró
No había dentro ni una moneda
Solamente una cinta apareció”