El mito Courreges

André Courreges, apasionado por la arquitectura, el diseño y el estilo, nació en Pau en 1923. En el umbral de los años cincuenta, entra en la casa Balenciaga, donde se quedará once años. El maestro, que le devolverá la libertad en 1961, le enviará algunas clientas de gusto innovador.
Sigue presente en la memoria de la moda la revuelta que provocó en 1965. Una colección blanca que produjo sobre la alta costura un efecto comparable al del new look de Dior en 1947. Prefigurando una criatura del año 2000, la “mutante” según Courreges inauguró en Francia el reinado de la minifalda, la pureza y el minimalismo en la indumentaria. Un estilo sin referencias al pasado, salvo algunas investigaciones de la época de los constructivistas rusos o de la Bauhaus.

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El nuevo traje del emperador

(…)

Llego del día en que el emperador fue a probarse el nuevo traje. Cuando se lo presentaron, mostró fascinación, y aunque no pudiera ver la prenda, decidió probársela.

-¡Quien bien le queda!

¡Es un traje precioso! -exclamaron todos los que observaban.

-¡ Si! ¡Me sienta bien!

-Afirmo el emperador.

En la ciudad había una gran expectativa por el nuevo traje que el emperador usaría. El desfile comenzó y apareció el emperador recorriendo las calles entre la multitud.

-¡Que hermoso traje! ¡Que bien se ve!

Nadie se atrevía a reconocer que no veía nada por el temor a que los consideraran ignorante.

-¡Pero si el emperador no lleva ropa puesta! -grito un niño.

Y ante ese comentario, todas las personas gritaron: “¡El emperador camina desnudo !”.

El emperador pensó que todos tenían razón y siguió caminando aunque se sentía muy avergonzado. Así aprendió que lo mas importante en la vida no son los trajes y riquezas, sino demostrar y actuar con inteligencia en cada momento de la vida.

Hans Christian Andersen

El nuevo traje del emperador

Moda sana in corpore sano

La salud y la forma física eran aspectos importantes de la vida cotidiana cuando, en 1930, Prunella Stack fundó en Londres la Liga Femenina de la Salud y la Belleza. Preconizando la idea de una mente sana en un cuerpo sano, el lema de la Liga era “el movimiento es vida”.
Las mujeres empezaban a disfrutar de la vida al aire libre, y tomar el sol se convirtió en un agradable pasatiempo. Los chales de playa, bolsas, sombreros ligeros y trajes de baño de punto no podían faltar en la temporada veraniega.
Los bañadores se volvieron más breves y atrevidos para que las mujeres pudieran presumir de una espalda morena al lucir sus escotados trajes de noche. Aunque los corsés no habían desaparecido del todo, la nueva libertad de la mujer se manifestó en una preferencia por el sostén y la faja, y las medias de seda y rayón reemplazarían a las de lana al final de la década.
Prueba viviente del maridaje entre la moda y la vida activa, la famosa aviadora estadounidense Amelia Earhart se convirtió en un símbolo de elegancia como cualquiera de las actrices del cine del momento. Lo primero que hacía Earhart después de aterrizar era quitarse las gafas de cuero, y se negaba a llevar el típico traje de aviador. En su lugar prefería lucir trajes para volar de corte elegante, bufandas de seda y pantalones anchos, de los cuales proliferaron una multitud de réplicas de alta moda.

El sombrero de Raskolnikov


– ¡Eh, tú, sombrerero alemán!
El joven se detuvo nerviosamente y se quitó el sombrero. Era un sombrero de copa alta, circular, descolorido por el uso, agujereado, cubierto de manchas, de bordes desgastados y llenos de abolladuras. Sin embargo, no experimentó vergüenza el joven, sino otro sentimiento, muy parecido al terror.

Crimen y castigo / Fedor Dostoievski