Acumulación

En su departamento de la calle Sínope, el filosofo griego Diógenes pasaba sus días acumulando ropa y trapos. Para extinguir las llamas, los bomberos tuvieron que retirar cerca de tres toneladas de ropa y material textil. Es posible que estos materiales facilitaran la propagación del fuego.

Ropa y más ropa. Ropa vieja, ropa estrecha, ropa fea que nunca nos ponemos. Zapatos, bolsos, cajas, maletas abolladas. Náufragos en mitad de la inutilidad de nuestras cosas. Cientos de ropa y basura acumulada.

Maestros: Edward Steichen

  Edward Steichen (1879-1973) inmigrante nacido en Luxemburgo, desde muy joven se interesó por el nuevo arte de la fotografía, estando sus primeras obras relacionadas con el pictorialismo y el simbolismo, tan de moda a finales del siglo XIX, y en las que innovó con la técnica del fotograbado. En 1902 comenzará su colaboración con una de las figuras más importantes de la fotografía americana, el crítico y fotógrafo Alfred Stieglitz.                                             En el año 1923 es nombrado jefe de fotografía de algunas publicaciones de la editorial Condé Nast, y abandona la fotografía artística, ésa que suponía “el arte por el arte”, para centrarse en el tema que realmente le hará famoso: la fotografía comercial, a la que dedicará, a pesar de las críticas de sus antiguos camaradas, los siguientes 15 años de su vida. Steichen será, a partir de este momento, el fotógrafo de las estrellas, del lujo y del glamour. Se convierte en el hombre que lleva las creaciones de los más famosos modistos y modistas a las portadas de Vogue y Vanity Fair.   Entre 1923 y 1938, por el objetivo de su cámara pasan los personajes del momento: Coco Chanel, Fred Astaire, Gary Cooper, Greta Garbo… Steichen es el gran maestro de los retratos de alta moda, a los que traslada toda su formación artística, su creatividad y su dominio del arte de la composición.

Preparativos para la boda


Después de despachar montañas de invitaciones, Ethel empezó a ocuparse de su vestido de boda que costó una buena suma. Eligió un rico satén con albardilla de oro en el blanco purísimo, y tenía una cola larga con lirios de Airum en el borde. El velo era un encaje puro con una corona de flores anaranjadas. El bouquet ordenó que fuera de margaritas blancas, lirios de San José y capullos anaranjados todo atado con una cinta de satén celeste. 

Los jóvenes visitantes
Daisy Ashford
(¿César Aira?)

In cold blood


“Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”

Nancy llevaba puesto su vestido de terciopelo cereza, su hermano una camisa escocesa de tonos vivos; sus padres estaban vestidos de modo más sobrio, el señor Clutter con su traje de franela azul marino y su esposa con un vestido de crepé azul marino también, y (eso era lo que daba a la escena un aire atroz) la cabeza de cada uno estaba completamente envuelta en algodón, como un abultado capullo que hacía el doble de un globo normalmente inflado, y el algodón, como lo habían rociado con una sustancia brillante, relucía como la nieve de los árboles de Navidad.

A sangre fría
Truman Capote