Historias de Hollywood VIII

Aunque la aventura americana de Chanel y su colaboración con la Metro duró apenas dos años, Coco volvió a trabajar en el cine, cuando Lucchino Visconti puso en sus manos a la joven y dulce Romy Schneider, que iba a protagonizar Bocaccio 70. El italiano y Chanel decidieron que había llegado el momento de que la alemana dejase de ser Sissi. Unas cuantas jornadas de trabajo junto a Chanel y Visconti, y Romy ya nada tenía que ver con una trasnochada princesa austriaca. Chanel (que en esa época haría también el vestuario para El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais) se convirtió en el pigmalión de Schneider. Su confianza en mademoiselle era tanta, que consintió en que convirtiese un espectacular abrigo de visón que acababa de regalarle Visconti en el forro de una simple gabardina. Fue un acto de fe que hoy quizá no podría repetirse.

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