Vestidos portadores de sueños

En “El beso” (oleo sobre tela. 1907/1908)  de Gustav Klimt, el ícono más célebre del Jugendstil, el vestido de la mujer es portador de un sueño:  el de un posible retorno al paraíso gracias a lo femenino. Mediante destellos dorados, ornamentos preciosistas y adornos en forma de estrella, el creador aplicó en la tela del vestido detalles multicolores, ovales o cuadrados, componiendo jardines de flores que nos permiten vislumbrar, como a través de un caleidoscopio, el jardín del Edén.
La diferencia entre los motivos ornamentales de los dos vestidos -formas duras y rectangulares para el hombre y suaves y sinuosas para la mujer- pone en contraste el poder y la delicadeza.

Klimt y la moda   
Christian Brandstätter   
H. Kliczkowski   
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