Moda sana in corpore sano

La salud y la forma física eran aspectos importantes de la vida cotidiana cuando, en 1930, Prunella Stack fundó en Londres la Liga Femenina de la Salud y la Belleza. Preconizando la idea de una mente sana en un cuerpo sano, el lema de la Liga era “el movimiento es vida”.
Las mujeres empezaban a disfrutar de la vida al aire libre, y tomar el sol se convirtió en un agradable pasatiempo. Los chales de playa, bolsas, sombreros ligeros y trajes de baño de punto no podían faltar en la temporada veraniega.
Los bañadores se volvieron más breves y atrevidos para que las mujeres pudieran presumir de una espalda morena al lucir sus escotados trajes de noche. Aunque los corsés no habían desaparecido del todo, la nueva libertad de la mujer se manifestó en una preferencia por el sostén y la faja, y las medias de seda y rayón reemplazarían a las de lana al final de la década.
Prueba viviente del maridaje entre la moda y la vida activa, la famosa aviadora estadounidense Amelia Earhart se convirtió en un símbolo de elegancia como cualquiera de las actrices del cine del momento. Lo primero que hacía Earhart después de aterrizar era quitarse las gafas de cuero, y se negaba a llevar el típico traje de aviador. En su lugar prefería lucir trajes para volar de corte elegante, bufandas de seda y pantalones anchos, de los cuales proliferaron una multitud de réplicas de alta moda.

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