"Para la ciudad. Para la noche"

Hablando de sí misma en tercera persona, Elsa Schiaparelli, en sus memorias Shocking Life, recuerda sus comienzos: Schiap llevando consigo sus biombos, se instaló en el primer piso del número 4 de la rue de la Paix. Dispuso todo de modo que pareciera un barco en el que pañuelos, cinturones y jerseys creaban un desorden lleno de color. En la inscripción de la entrada añadió: “Para la ciudad-Para la noche”. Y el slogan se inscribió en blanco en una pequeña camioneta negra, y en negro en papel de cartas blanco. Cortinas brillantes de cuero lustroso, un mobiliario de madera oscura y una postal de la Costa vasca pintada en la pared blanca con verdes y azules vivos, completaban el interior.
En esa época, Schiaparelli diseñó un pequeño sombrero de punto que parecía un tubo y que en la cabeza adoptaba cualquier forma.
Ina Claire, célebre en Hollywood, famosa entonces por su elegancia, lo adoptó inmediatamente y lo puso de moda.
Un fabricante americano lo compró y creó una empresa muy próspera que bautizó con el nombre de “Le bonnet fou“. Se hizo millonario.
Con estas mujeres dotadas de una predisposición natural hacia la excentricidad, entramos en el universo del “surrealismo de la moda” que hará furor a finales de los años treinta.
Como si la bella máquina del lujo parisino se disparara ante el acercamiento del drama de la segunda guerra mundial.

Moda y surrealismo/
Francois Baudot.

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