Déjese caer disimuladamente

Durante el siglo XV, los marinos franceses volvían de Oriente con grandes cuadrados de tela de lino que usaban los campesinos chinos para protegerse del sol. Las francesas, impresionadas por la calidad de la tela, los adoptaron, dándoles el nombre de “couvrechevet”.                                                                            

El pañuelo pasó de Francia a Inglaterra, y su nombre evolucionó a “kerchief” y, más tarde, debido a que se llevaban en la mano hasta el momento de usarlos, a “handkerchief”                                      

Puesto que las europeas ya usaban sombreros para protegerse del sol, el pañuelo fue, desde el principio, un capricho de la moda. Esto resulta evidente en numerosos grabados y pinturas, en las que los pañuelos, exquisitamente adornados, tan sólo se usan para despedirse o para dejarse caer disimuladamente.        

En el siglo XVI, los pañuelos de seda, decorados con hilos de plata y oro, llegaron a ser tan caros que, a menudo, se incluían en los testamentos como objetos de gran valor.

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