De cierres y cremalleras

Las cremalleras no se idearon para competir con los botones, sino como dispositivo para cerrar las altas botas del siglo XIX, sustituyendo los largos cordones.

El primer modelo, todavía muy rudimentario lo patentó Whitecomb Judson, un mecánico de Chicago, el 29 de agosto de 1893, y uno de sus primeros pedidos fue para cerrar veinte sacas del Servicio de Correos de los EEUU, pero los atascos eran tan frecuentes que fueron retiradas.
Tras la muerte de Judson en 1909, el ingeniero sueco-americano Gideon Sundback, perfeccionó el invento, fabricando, en 1913, un instrumento más ligero y fiable, cuyos primeros pedidos fueron para las tropas durante la I Guerra Mundial.
En 1920 empezaron a usarse en las ropas de paisano, aunque aun no resultaban muy practicas: las piezas metálicas solían oxidarse y, por lo tanto, había que descoser la cremallera antes de lavar la prenda.
En 1923, la B. F. Goodrich Company presentó unas botas de goma con cierre y al propio Goodrich se le atribuye la invención del nombre onomatopéyico “zipper”, basado en el ruido de la cremallera al cerrarse.
En 1935 la diseñadora Esa Schiaparelli presentó una colección con cremalleras de todos los tamaños, algunas de las cuales eran meramente decorativas. Fue la consagración definitiva de la pieza.
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