Chalecos

La palabra procede del turco ielék, (en el francés actual es gilet, tomado de la antigua forma española, jileco). A España llegó a través del árabe yalíka. La palabra se encuentra ya en la primera edición de El Quijote (1605), donde aparece el diminutivo de gileco: gilecuelo.
El chaleco tenía una función práctica: abrigaba el pecho bajo la chaqueta, añadía 4 bolsillos y servía de sujeción a la corbata. Cuando, a principios del siglo XX, el chaleco se hizo de la misma tela que el traje, a las tres piezas (pantalón, chaqueta y chaleco) se les llamó terno. En el corte clásico, el chaleco debe verse siempre, aunque la americana está abrochada.
El chaleco no se recuperó nunca de las restricciones de tela impuestas durante la II Guerra Mundial, y la calefacción de los despachos modernos casi ha acabado definitivamente con él.

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