Emma

… Ella, empero, rebosaba de codicias, rabia, encono.
Aquel vestido de sencillos pliegues ocultaba un trastornado corazón, y aquella boca tan púdica no descubría su tormento….
Un plato mal servido o una puerta entreabierta eran motivos de irritación, y quejábase de no poseer vestidos de terciopelo, de su carencia de felicidad, de la excesiva
elevación de sus ensueños, de la angostura de su vivienda.

Madame Bovary Gustave Flaubert

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